Las rabietas de mi hija y en general el cambio que dio a partir de los 2 años y que aún vivimos aunque de forma distinta (tiene 3,5 años ahora) puede que me sorprendiera o me “complicara” la vida a veces, pero os prometo que agradezco muchísimo todo lo que he aprendido de mí, de ella, de mi marido, de mi forma de ser y mi infancia y de las relaciones entre las personas en general y todo lo que me ha hecho crecer el vivir esta etapa “difícil”.
Espero que esto os anime si estáis en un momento de agobio.
Todo lo que vivimos con nuestros hijos que “nos puede parecer malo” y poder acompañarles en ese camino nos hace conocerlos y conocernos más y a la vez nos ayuda a tener una relación más sana con nuestros hijos (“confío en ti porque también estás y te quedas cuando yo estoy mal”).
Así que quizá aunque hoy os parezca horrible, puede que mañana lo veáis diferente.
Como lo que queréis no es una reflexión sino pautas claras y prácticas que os ayuden, hoy os voy a hablar de rabietas y cómo enfocar estos momentos de enfado de los peques.
¿Qué son las rabietas?
Las rabietas, también conocidas como berrinches o pataletas, son descargas de rabia, malestar o angustia. Los peques no saben gestionar su malestar y lo expresan de esta manera tan “llamativa”
“Pero qué vergüenza que me haga una rabieta en la calle”
Lo primero que tienes que saber es que son conductas normales en el desarrollo del niño.
A tu peque no le pasa nada “raro”, solo es una etapa más de su desarrollo que vais a vivir juntos.
Y créeme el resto de mamás del parque van a empatizar contigo porque… ¡Nos ocurre a todos!

¿Cuándo empiezan y cuándo dejará de hacer rabietas?
Aunque son más frecuentes entre los 2 y los 3 años pueden aparecer antes de los 18 meses y seguir acompañándonos más allá de los 4 años.
¿Por qué a los 2 años?
El cerebro de un niño a esta edad ha madurado lo suficiente como para poder imaginar cosas que quiere (por ej se imagina con el juguete de otro niño) y cuando recibe un NO (este juguete no es tuyo) nuestra prohibición choca con su deseo (antes no era capaz de imaginarse jugando con ese juguete y era más fácil “distraerle”).
Hay que ver la parte buena: nuestro hijo está creciendo y su cerebro madurando.
Esta fase de su desarrollo se junta con la etapa de egocentrismo de los 2 años “todo es mío” y también de autonomía “yo soy diferente a ti, puedo decir que no si yo no quiero”, por ej aquí es cuando nos damos cuenta de que hasta ahora les decíamos “vamos al bañito” y venían y ahora es algo así:
– Vamos al bañito.
– No.
– Pero si te encanta, luego nunca quieres salir y podemos jugar con el barquito.
– No.
– ….
Podemos sentirnos muy frustrados porque hasta ahora era más fácil convencerle, pero debemos entender otra vez que esto es una fase NORMAL en su desarrollo y que es BUENO, significa que nuestro hijo se está desarrollando como se espera.
¿Y por qué lo expresa así?
A esta edad el niño no ha desarrollado la corteza prefrontal (la parte de su cerebro que regula la conducta) lo suficiente como para poder controlar su respuesta y explota sacando “todo lo que lleva dentro” y de “cualquier forma” (a veces a puñetazos, patadas o mordiscos)
Además a los 2-3 años aún no es capaz de comunicarse bien para explicar lo que siente y es una forma de expresar malestar sin el lenguaje “de sacarlo hacia afuera expresándose como puede”
Por todo este cóctel la edad de los 2 años es “una bomba” y la gente los llama “los terribles 2” o la “aDOSlescencia”
Consejos para gestionar las rabietas (berrinches o pataletas)
Muchas mamás me preguntas cómo gestionar las rabietas. Aquí van algunos consejos que pueden funcionar bien:
1. Sé empática
Aunque para ti no sea importante con qué juguete jugar, para tu peque sí lo es (jugar es todo su mundo), intenta ponerte en su lugar para entender por qué se siente así o porque algo es importante para él.
Te pongo una situación de ejemplo:
Viene un amiguito a jugar a casa y tu peque no quiere compartir sus juguetes.
Imagina que tú no quieres compartir algo que para ti es muy importante: tu coche, tu casa…
¿Cómo puedes ponerte en su lugar? ¿cómo te gustaría que te hablaran a ti? ¿te gustaría que te obligaran o riñeran por no compartir algo que para ti es muy importante?
En esta situación algo que te ayudará es anticiparte, por ejemplo:
– Cariño esta tarde vendrá María a jugar a casa. Jugaremos aquí con todos tus juguetes. Puedes decidir compartir o no pero recuerda que ayer cuando fuimos nosotros a su casa ella compartió contigo sus juguetes.
No hay que explicarlo como una forma de manipular “si no compartes tú, no querrán compartir contigo” sino simplemente para que tu peque sepa “lo que hay” (pueda tener toda la información) y a partir de ahí tome su decisión. Tú eres quien sabe que si no quiere compartir sus juguetes con María, es probable que el próximo día María tampoco quiera compartirlos pero eso es algo que está bien que tu peque vaya descubriendo por sí mism@).
Casi siempre los niños deciden compartir sus juguetes aunque a veces hay algún juguete en concreto que es especial para ellos y que no lo quieren compartir, y está bien explicar al otro niño que ese juguete es especial para nuestro hijo y que no lo quiere compartir pero que los otros juguetes sí.
Hago un apunte y es que no es lo mismo compartir juguetes con María que es su amiguita, que compartirlos con algún niño/a que no conoce del parque, en el parque no creo que haya que explicarles nada porque nosotros tampoco sabemos quién estará ni si a nuestro peque le apetecerá jugar con ese niño/a.
Es muy probable que tú no tengas inconveniente en dejarle tu coche a alguna amiga de confianza que sabes que lo va a cuidar pero jamás le dejarías el coche a un desconocido.
También es posible que tú le dejaras tu coche a tu amiga Juana pero nunca se lo dejaras a tu amiga Margarita (porque consideras que no lo cuidará tanto), los niños también pueden elegir a quién dejar o no sus juguetes, tanto en el parque como en casa con un amigo/a.
2. Elige tus batallas
Esto ya te he dado pistas para la recomendación 2 que es que elijas tus batallas.
Si para tu peque algo es muy importante aunque para ti no lo sea tanto compréndelo y adáptate (si es posible).
No porque seamos adultos vamos a llevar siempre razón o va a tener que ser siempre como nosotros digamos. Si sabemos negociar ellos también sabrán hacerlo cuando sean mayores.
Por ejemplo si tu hijo quiere la goma de pelo de color rojo y tú crees que la azul queda mejor en ese caso es preferible que el peque pueda elegir el color de su goma de pelo (un truco aquí es pensar que es algo que no es peligroso ni dañino para el peque, y que está genial que pueda elegir cada vez más cosas).
Está claro que no podrás ceder otras veces, por ejemplo si quiere jugar en el balcón sobre una silla. Está claro que tendremos que decir que no y acompañar su emoción (“entiendo que estés enfadado pero esto es peligroso y no quiero que lo hagas”).

3. Valida sus emociones
Con la empatía viene la validación. Por ello el punto 3 es que valides sus emociones.
Si está enfadado la respuesta no es “vaya tontería esto no es nada” o “no es nada importante, olvídalo” o “no es para tanto”.
La respuesta debe ser “ veo que estás enfadado”, “entiendo cómo te sientes” “ a mí también me pasa a veces “ etc.
Siempre mejor en este punto agáchate a su altura y mírale a los ojos, sé cercano (no le digas las cosas “desde lejos”).
4. Dale permiso para sacar
Por ejemplo si está triste puedes decirle “es normal que te sientas así, llora lo que necesites, mamá/papá está aquí contigo” o si está enfadado está genial que busquemos formas de permitirle sacar su enfado de forma saludable (no pegándonos a nosotros o pegándose a él mismo, sino por ejemplo, pegando a un cojín, un colchón, gritando y pataleando o saltando muy fuerte y soplando fuerte o pegando a una pelota, etc.).
Puedes acompañarlo con frases como “no te dejo que me pegues, veo que estás enfadado, puedes pegar al cojín/pelota/colchón/gritar/saltar fuerte…”
Tenemos que buscar lo que ayude a nuestro peque o lo que elija él/ella. Algunos cuentos que te pueden ayudar con esto son: “Cuando estoy enfadado” de Tracy Moroney o “Tengo un volcán y no quiero respirar” De Miriam Tirado.
5. Espera a que se calme
Quedándote con él si lo necesita así o dándole el espacio que necesita (algunos niños quieren estar en nuestros brazos, otros quieren que estemos cerca pero no les toquemos, otros quieren irse a su habitación y crear más distancia….).
Cuando esté más calmado puedes preguntarle si necesita un abrazo. Recuerda siempre que el enfado no es contra ti, es saludable que “saque” lo que necesite mientras no se haga daño ni te lo haga a ti.
6. Negociar y darle alternativas
Ahora que está más tranquilo y ya ha podido sacar todas esas emociones que le angustiaban es un buen momento para “echarle un cable”:
“¿Quieres que me bañe contigo?” o “¿Quieres bañarte con el barco o con el dinosaurio?
Otros ejemplos son:
“Ahora nos tenemos que ir.¿Prefieres los zapatos azules o los marrones?”
“Sé que tú querías coger la camiseta azul pero toca el uniforme del colegio. ¿Qué te parece si ponemos la camiseta azul debajo del uniforme?”
“Entiendo que estés enfadado pero no puedes jugar en el balcón con una silla, ¿qué te parece si jugamos con la silla dentro o prefieres que juguemos en el balcón sin la silla?”
Sé que te puede parecer angustiante seguir estos puntos o que a veces es algo que no nos sale natural porque no es así como nos educaron. Te prometo que funciona a la perfección y que le coges el truco mucho más rápido de lo que piensas. Además de que te sentirás mucho mejor que gritando.
7. Un consejo extra que te puede ayudar
Recuerda siempre cómo te sientes tú cuando tienes un mal día y necesitas estar rodeado de la gente que te quiere y poder “sacar lo que llevas dentro”
También puede ayudarte cambiar un poco la forma de verlo (aunque sé que cuesta).
Piensa en cuánto vais a aprender juntos de esta situación. Habréis superado un momento difícil juntos, habrás estado a su lado cuando se ha sentido mal… Eso te enseña cosas sobre tu peque y sobre ti mismo. ¡Aprovecha esos pequeños momentos!

Más consejos para gestionar los berrinches, rabietas o pataletas
● Déjale espacio, a veces necesitan moverse antes de acercarse (nunca es buena idea “acorralarle”)
● Cuando creas que es el momento, pregúntale si necesita un abrazo
● Si tu peque te pide un abrazo cuando está enfadado, dáselo.
● Algunas veces durante las rabietas los peques pierden el control. Asegúrate de retirar de su alcance cualquier elemento que pueda ser peligroso.
Y sobre todo, perdónate si un día no sabes gestionarlo bien, ¡seguro que la siguiente vez lo harás mejor! Lo que cuenta es cómo lo haces la mayoría de las veces.
¿Qué no debes hacer durante una rabieta?
Estas son algunas de las cosas que nunca te recomendaría hacer si tu peque está sufriendo una rabieta:
● Gritar o amenazar. Añadirás el miedo a su emoción y la rabieta empeorará
● Abrazarle si no quiere contacto
● Compararlo con otro peque o con hermano. Cada uno es distinto y su personalidad también
● Abandonar o ignorar. Si tú te sientes mal, ¿no necesitas que te consuelen? Seguro que recuerdas alguna etapa mala en tu vida y que en ese momento dijiste “ahora me doy cuenta de quiénes son mis amigos/familia, los que se han quedado cerca de mí”, pues eso es lo que necesita tu peque, contar contigo en los ratos malos.
● Culparte a ti. No es por ti o por tu estilo de crianza, es una fase normal que pasará.
Y hazme caso, los gritos y castigos no sirven de nada (y así ya lo dicen los estudios). Sí, puede que por un momento parezca que te hacen caso, pero no consiguen cambios duraderos en su comportamiento y solo generan más frustración y miedo. Además, ¿quieres que tu hijo “obedezca por miedo…”?

¿Se pueden prevenir las rabietas?
Aunque son una etapa más en el desarrollo de nuestros peques y tenemos que pasarla, hay algunos tips que pueden ayudarte a prevenirlas (o reducirlas):
● Avísale con tiempo de lo que va a pasar a continuación. Los relojes de arena por ejemplo son muy útiles y visuales para que sepan que cuando llegue al final, tendrá que cambiar de actividad.
● Si siempre pasa a la misma hora, intenta estar preparada. Por ejemplo si por las mañanas se despierta enfadado intenta tener el desayuno adelantado, la ropa del cole lista…También os recomiendo que hagáis las cosas con tiempo. Si es necesario acostaros antes para levantaros más pronto y hacer todo con más calma. Cuando estamos nerviosos, se lo transmitimos a los peques sin darnos cuenta muchas veces (por ej mejor levantarnos a las 7am y tener tiempo por la mañana que levantarnos a las 7.30 y tener problemas y estrés. Si os levantáis más pronto, también el peque se acostará más pronto porque tendrá sueño antes y acabará durmiendo las mismas horas).
● Ofrécele opciones para que vea que hay cosas que sí puede elegir. Por ejemplo, tiene que vestirse para ir al cole, pero puede elegir hacerlo en su habitación o en el comedor.
● Establece límites claros en casa. Siempre os digo que es mejor que sean pocos (los necesarios) pero constantes (que no cambien), claros (fáciles de entender) y precisos.
Y para terminar te dejo un resultado muy llamativo de los estudios sobre educación positiva:
– Los estudios demuestran que la educación positiva favorece el desarrollo cerebral y del lenguaje en los niños, además de que disminuye los síntomas de ansiedad en ellos y mejora la relación y favorece el vínculo entre padres e hijos.
Así que sí, ya hay muchos estudios con resultados consistentes que apoyan este tipo de educación ¡ “que no lo digo yo, lo dicen los estudios”!
Las respuestas de mi pediatra
Espero que todos estos consejos te hayan ayudado. Si quieres leer más sobre las rabietas, ya puedes conseguir en librerías mi libro “ Las respuestas de mi pediatra, la guía más completa para cuidar de tu peque de los 0 a los 3 años”.
En el libro os explico el crecimiento, desarrollo psicomotor, sueño, alimentación… de cada etapa entre los 0 y los 3-4 años y además las revisiones con el pediatra y vacunas, enfermedades frecuentes en cada etapa y algunas dudas como: cólicos, chupete, peso y engorde, zapatos, piel, caídas y golpes, dermatitis, infecciones más frecuentes por edades (tos, mocos, fiebre…), posibles mitos, rabietas, retirada del pañal, adaptación al colegio, lactancia materna o de fórmula, cuentos, regalos por edades…
Todas las dudas resueltas de forma sencilla, con colorines y de forma clara y divertida porque ya sabéis que es mi forma de hacerlo!

Puedes conseguirlo AQUÍ o en cualquier librería.
Cuéntame, ¿has vivido ya alguna rabieta con tu peque?, ¿cómo la has gestionado?
Bibliografía
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